Corea del Norte prepara misiles con ántrax

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misiles balísticos intercontinentales
misiles balísticos intercontinentales

Investigación japonesa confirma el temor de Corea del Sur, Estados Unidos y Europa

El régimen de Corea del Norte estaría desarrollando ojivas cargadas de Ántrax y otras armas biológicas para sus misiles balísticos intercontinentales (ICBM), según reveló una investigación de la prensa japonesa.

El periódico Asahi citó a una fuente en el servicio de inteligencia de Corea del Sur que sostuvo que Pyongyang está realizando pruebas de calor y presión para intentar proteger a los agentes biológicos durante el lanzamiento y vuelo del proyectil.

Cuando los misiles balísticos de largo alcance, como el reciente Hwasong-15, llegan a su altura máxima y reingresan en la atmósfera terrestre, momentos antes de dar con el blanco, la temperatura alcanza los 7.000 grados centígrados, detalló Asahi.

Según la fuente citada, el interés en desarrollar estas armas se debe a que el régimen de Kim Jong-un aún no ha logrado miniaturizar una ojiva nuclear, que es un paso previo a montarla en un misil y lanzarla.
Las revelaciones concuerdan con el anuncio que el presidente de Estados Unidos, Donald Trump, realizó el lunes en medio de su exposición de la nueva Estrategia de Seguridad Nacional del país.

“Corea del Norte está desarrollando armas biológicas y químicas que puedan ser lanzadas por sus misiles”, dijo.
De acuerdo con el informe de Asahi, desde hace años Washington tiene información sobre los experimentos con Ántrax en Corea del Norte. De hecho, las tropas estadounidenses en Corea del Sur reciben, como precaución, vacunas contra este agente y también contra la viruela.
Este ha sido un año intenso para Corea del Norte, que llevó a cabo su sexta prueba nuclear además de lanzar con éxito su primer ICBM, que tiene la capacidad de alcanzar todo el territorio de Europa y de Estados Unidos.

Los desarrollos de armas han generado fuertes tensiones con la comunidad internacional, especialmente con Corea del Sur, Estados Unidos y Japón, que desde hace tiempo se preparan para la posibilidad de que haya una guerra en la península.